En el escenario actual, el mercado brasileño de criptoactivos vive uno de los momentos más decisivos de su trayectoria. El Banco Central formalizó, en noviembre de 2025, una resolución que establece reglas claras para la actuación de las empresas que ofrecen servicios con monedas digitales en el país, con entrada en vigor prevista para febrero de 2026. Paulo de Matos Junior, empresario del segmento financiero con actuación en las áreas de cambio e intermediación de criptoactivos, sigue de cerca estos cambios y observa que la medida representa un hito en la madurez del sector. Según él, la regulación no surge como un obstáculo, sino como una respuesta natural al crecimiento acelerado de un mercado que ya mueve miles de millones en transacciones y atrae cada vez más inversionistas institucionales.
Nueva norma del Banco Central y el fin de la informalidad en el sector
Ante este escenario, las llamadas PSAVs (Prestadoras de Servicios de Activos Virtuales) pasan a integrar oficialmente el grupo de instituciones supervisadas por el Banco Central, junto con bancos y fintechs. En la práctica, esto significa que ninguna empresa podrá operar con criptoactivos en Brasil sin una autorización formal del organismo regulador. Esta exigencia tiende a separar de forma definitiva las operaciones sólidas y comprometidas con buenas prácticas de aquellas que actuaban al margen de cualquier supervisión.
En este contexto, el proceso que dio lugar a la norma no se construyó de manera aislada. El Banco Central llevó a cabo consultas públicas durante más de un año, escuchando directamente a los principales actores del sector antes de consolidar las reglas definitivas. Paulo de Matos Junior considera que este formato participativo contribuyó a un texto más equilibrado, capaz de dialogar con la realidad operativa de las empresas sin renunciar al rigor necesario para proteger a consumidores e inversionistas.
¿Cómo será la actuación de las PSAVs a partir de 2026?
A partir de la entrada en vigor de la resolución, cada empresa interesada en operar con criptoactivos deberá cumplir una serie de requisitos antes de obtener la autorización del Banco Central. Entre los puntos centrales se encuentran exigencias relacionadas con la gobernanza interna, la segregación patrimonial de los recursos de los clientes y la adopción de mecanismos de prevención de fraudes. Paulo de Matos Junior evalúa que este conjunto de requisitos acerca al sector de criptoactivos a los estándares ya aplicados por las instituciones financieras tradicionales, lo que debería aumentar la confianza de quienes aún dudan en operar en este mercado.
Al mismo tiempo, la nueva estructura regulatoria impone desafíos operativos relevantes para las empresas del sector. Adaptar procesos internos, revisar contratos y reforzar los equipos de compliance exige inversión y planificación anticipada. Aunque este período de adecuación implique costos en el corto plazo, tiende a fortalecer el posicionamiento competitivo de las empresas que se anticipen a las exigencias, consolidando una reputación de solidez ante clientes y socios comerciales.

Seguridad, transparencia y combate al fraude alcanzan un nuevo nivel
Uno de los pilares centrales de la resolución está directamente relacionado con el combate a prácticas ilícitas históricamente asociadas al universo de las criptomonedas. La autoridad reguladora afirmó que la supervisión deberá ampliar la seguridad y la transparencia del sector, además de reforzar los mecanismos de combate al lavado de dinero y a la financiación del terrorismo. Paulo de Matos Junior subraya que este tipo de control es esencial para que el mercado de activos digitales deje de ser asociado, aunque injustamente en muchos casos, con operaciones opacas o de origen dudoso.
Desde esta perspectiva, la creación de un entorno más seguro tiende a beneficiar directamente al consumidor final. Los inversionistas minoristas, que muchas veces no cuentan con el conocimiento técnico suficiente para evaluar la idoneidad de una plataforma, pasan a disponer de un filtro institucional más claro. Esta capa adicional de protección debería funcionar como un diferencial competitivo, incentivando al público a priorizar empresas debidamente autorizadas frente a operaciones no reguladas.
¿Qué representa la regulación para inversionistas y empresas del sector?
La expectativa del mercado es que, con las reglas en vigor, el sector de criptoactivos comience a atraer un volumen aún mayor de capital institucional. Fondos de inversión, gestoras y empresas de mayor tamaño suelen exigir altos niveles de cumplimiento regulatorio antes de destinar recursos a cualquier segmento. Paulo de Matos Junior proyecta que esta nueva etapa debería generar empleos, atraer nuevos actores calificados y ampliar la generación de ingresos dentro de un entorno más previsible y confiable para todos los involucrados.
Ante este panorama, la regulación también redefine la forma en que las empresas y los profesionales del sector se posicionan públicamente. Asociarse a un mercado formal y supervisado deja de ser solo una exigencia legal y pasa a formar parte de la propia identidad institucional de quienes operan en el área. Paulo de Matos Junior destaca que, para los empresarios del segmento financiero dedicados al cambio y a la intermediación de criptoactivos, este es el momento de consolidar una actuación alineada con las nuevas exigencias, reforzando un compromiso ya existente con prácticas responsables y transparentes dentro del mercado de activos digitales.
