Tener 70, 80 o 90 años no significa necesariamente presentar las limitaciones que suelen asociarse con esas edades. En geriatría, área de formación del Doctor Yuri Silva Portela, la evaluación de las condiciones de salud considera factores que van más allá del tiempo de vida, como la fuerza muscular, la movilidad, la presencia de enfermedades y la capacidad para realizar actividades cotidianas. Esto explica por qué algunas personas mantienen su independencia en edades avanzadas, mientras que otras enfrentan dificultades funcionales mucho antes.
¿Cuál es la diferencia entre edad cronológica y biológica? Descúbralo con el Doctor Yuri Silva Portela
La edad cronológica corresponde al tiempo transcurrido desde el nacimiento. Por su parte, la edad biológica busca representar las condiciones de funcionamiento del organismo, teniendo en cuenta los cambios celulares, metabólicos y fisiológicos asociados al envejecimiento. Sin embargo, no existe una única prueba universalmente aceptada que permita determinar con precisión la edad biológica de una persona, ya que los distintos sistemas del cuerpo pueden envejecer a ritmos diferentes.
Dos personas de 70 años, por ejemplo, pueden presentar diferencias importantes en la fuerza muscular, la capacidad cardiovascular y la resistencia física. Mientras una realiza caminatas con regularidad y mantiene su independencia en las tareas domésticas, otra puede experimentar limitaciones derivadas de enfermedades crónicas o de períodos prolongados de inactividad. Estas diferencias demuestran que el número de años vividos no se corresponde necesariamente con el grado de deterioro del organismo.
Además, factores como la alimentación, la actividad física, la calidad del sueño, la exposición al tabaco y las condiciones socioeconómicas influyen en la trayectoria de salud. El acceso a los servicios médicos y las experiencias acumuladas a lo largo de la vida también pueden contribuir a obtener resultados diferentes. Por ello, como señala el Doctor Yuri Silva Portela, comprender el envejecimiento exige considerar tanto las características individuales como el entorno en el que vive cada persona.

¿Cómo evalúan los médicos la salud más allá de la edad?
En geriatría, especialidad relacionada con la formación del Doctor Yuri Silva Portela, la evaluación funcional ocupa un lugar importante. Esta considera la capacidad para realizar actividades básicas, como bañarse, vestirse y alimentarse, además de tareas más complejas, como administrar medicamentos, organizar compromisos y gestionar asuntos financieros. Esta información ayuda a identificar dificultades que no siempre se reflejan en los resultados de los análisis de laboratorio.
Otro aspecto relevante es la evaluación de la fragilidad, una condición caracterizada por la reducción de las reservas fisiológicas y el aumento de la vulnerabilidad ante situaciones de estrés. La pérdida involuntaria de peso, la debilidad muscular, la lentitud al caminar y la disminución de la actividad física se encuentran entre los aspectos que pueden formar parte de esta evaluación. La identificación de estas señales permite reconocer a los pacientes que necesitan un seguimiento más cuidadoso.
¿Por qué las personas de la misma edad no necesitan los mismos cuidados?
La elección de los tratamientos debe tener en cuenta las condiciones individuales del paciente. Determinados medicamentos pueden ofrecer beneficios importantes, pero también provocar efectos adversos que requieren especial atención cuando existen alteraciones renales, riesgo de caídas o uso simultáneo de diferentes sustancias. Por lo tanto, dos personas con el mismo diagnóstico pueden necesitar tratamientos distintos, según sus características clínicas.
Desde la perspectiva de la geriatría, área de formación del Doctor Yuri Silva Portela, esta individualización también implica evaluar los beneficios esperados de cada intervención. Las pruebas preventivas y los procedimientos invasivos deben considerarse en función del estado clínico, las preferencias personales y los posibles riesgos. La decisión médica debe tener en cuenta las condiciones reales del paciente, evitando recomendaciones basadas exclusivamente en su grupo de edad.
Este enfoque no significa dejar de ofrecer tratamientos a las personas mayores. Por el contrario, busca identificar qué intervenciones tienen mayores posibilidades de contribuir a su salud y preservar su independencia. La edad puede influir en determinadas decisiones clínicas, pero no debe funcionar como un criterio automático para indicar o descartar procedimientos.
