El área metropolitana de Barcelona generó 1.465.045 toneladas de residuos durante 2025, según los indicadores divulgados por el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) el 5 de octubre de 2026. El volumen equivale a 422,42 kilogramos por habitante y representa un aumento del 1,6% respecto al año anterior, una evolución vinculada principalmente al crecimiento de la población metropolitana.
Del total registrado, el 39,9% fue recogido de forma selectiva en origen, frente al 38,8% de 2024. Aunque el indicador mejoró ligeramente, el resultado quedó por debajo del objetivo europeo del 55% de reciclaje de residuos municipales fijado para 2025. La Área Metropolitana de Barcelona señala que 28 de los 36 municipios metropolitanos no alcanzaron esa meta.
Grandes diferencias entre los municipios
Los datos muestran que la recogida selectiva no avanza al mismo ritmo en todo el territorio. Los municipios que han implantado sistemas individualizados, como la recogida puerta a puerta o los contenedores cerrados con identificación, concentran los mejores resultados. Estos modelos buscan mejorar la separación en origen y reducir la cantidad de materiales aprovechables que terminan mezclados con la fracción resto.
Ocho municipios superaron el objetivo europeo del 55% en 2025: Begues, Castellbisbal, Corbera de Llobregat, El Papiol, Sant Just Desvern, Santa Coloma de Cervelló, Torrelles de Llobat y Tiana. La AMB también incluyó entre las zonas que alcanzaron el objetivo a los barrios barceloneses de Sarrià y Sant Andreu de Palomar, lo que evidencia que el rendimiento puede variar incluso dentro de una misma ciudad.
La evolución municipal puede consultarse también en el portal de datos abiertos de la AMB, que reúne información sobre el índice de recogida selectiva de residuos municipales. La disponibilidad de estos datos permite comparar el desempeño de los municipios y seguir la evolución de las políticas de separación y tratamiento.
La fracción orgánica, principal margen de mejora
Uno de los puntos más relevantes del balance es el bajo nivel de recogida separada de los residuos orgánicos. En 2025 se generaron aproximadamente 106 kilogramos de materia orgánica por habitante, pero solo el 35,5% se recogió de manera diferenciada. Para la AMB, esta fracción concentra una parte importante del potencial de mejora del sistema metropolitano.
La entidad calcula que una separación más eficaz podría permitir recuperar más de 60 kilogramos adicionales por habitante. La fracción resto, que agrupa los residuos depositados sin una separación adecuada, representó el 60% del total generado, con 880.661,97 toneladas. El dato ayuda a explicar por qué la mejora de los hábitos de separación será determinante para aumentar el reciclaje efectivo.
Por tipos de materiales, el vidrio presentó el porcentaje más elevado de recogida selectiva, con un 64,6%. El papel y el cartón alcanzaron el 43,9%, mientras que los envases ligeros y otros plásticos llegaron al 36,7%. La materia orgánica, con el 35,5%, quedó por debajo de todas esas fracciones y se convirtió en uno de los principales desafíos para los próximos años.
Diez nuevas plantas previstas hasta 2035
La AMB plantea una transformación de su infraestructura de tratamiento de residuos para el horizonte de 2035. El plan contempla la construcción de diez nuevas plantas y la remodelación de las instalaciones existentes, con una estrategia centrada en prevenir la generación de residuos, recuperar más materiales y reducir el volumen que acaba en la fracción resto.
El objetivo metropolitano es elevar hasta el 65% el índice de reciclaje en 2035. Para lograrlo, será necesario combinar nuevas infraestructuras con sistemas de recogida capaces de separar mejor los residuos en origen. La experiencia de los municipios con mejores resultados apunta a que el modelo de recogida tiene una influencia directa en la calidad y la cantidad de materiales recuperados.
El balance de 2025 sitúa al área metropolitana de Barcelona ante un doble reto: aumentar la recogida selectiva y adaptar su capacidad de tratamiento a las futuras exigencias ambientales. La evolución de la fracción orgánica, la reducción de la fracción resto y la extensión de modelos individualizados serán elementos centrales para acercarse a las metas europeas y al objetivo metropolitano de 2035.
